• Lunes, 24 de Abril del 2017 | 04:27hs Envíe su Noticia

Cómo cobrar la jubilación y no morir en el intento

“Cómo cobrar la jubilación y no morir en el intento” podría ser el título de una comedia de Woody Allen. Pero no. El cobro de haberes para los jubilados en la Argentina se convirtió en los últimos tiempos en una verdadera pesadilla para los abuelos, que por lo general deben hacer largas colas en los bancos hasta que son atendidos.

Sin dudas, el sistema está colapsado y necesita mejoras de manera urgente. Para las autoridades, el uso de los cajeros automáticos ayudaría y mucho a mejorar el sistema de cobro, ya que evitaría que las personas se amontonen en las cajas. Pero tratándose de personas mayores, esto resulta difícil de llevar a la práctica.

De acuerdo a un censo que hizo el Instituto Nacional de Estadística y Censos, que elaboró en 2012 una Encuesta Nacional sobre Adultos Mayores, sólo el 36 por ciento de los jubilados en la Argentina usa el cajero automático por sus propios medios.

Rubén Acosta tiene 78 años. Y como ex presidente del Centro de Jubilados de Villa Rosa, de la localidad de Pilar, explica: “La mayoría de los jubilados no sabemos usar el cajero, no tenemos la capacidad para hacerlo. Usamos mal la tarjeta, ponemos otros números, todo se complica y el personal que a uno lo tiene que ayudar no le da pelota. Tenemos que volver a nuestras casas y regresar al otro día. Igual, los cajeros automáticos también están abarrotados”.

El vecino de Pilar asegura que llegó a estar cerca de cuatro horas en el Banco Nación de esa localidad bonaerense para cobrar su jubilación. “Hay un maltrato muy grande para el jubilado. Demoran mucho en atendernos, el personal es muy lento y todo se hace muy largo. En el Banco Nación de Pilar, por ejemplo, no hay baños, pocos bancos, hay que estar parado… La pasamos muy mal. Y eso que es un banco importante, donde cobra mucha gente”, afirma Acosta.

Por otro lado, Oscar Abal, presidente del Centro de Jubilados de Matheu, da su versión: “Ir a cobrar es una peripecia, sobre todo en el Banco Nación y el Provincia. En otros bancos privados, la cosa funciona mejor. Yo sufro cada vez que tengo que ir, me ilusiono con que sean sólo dos horas, pero siempre son entre tres o cuatro. Antes había más cajas y más personal, ahora redujeron la cantidad y las demoras son inmensas”.

Sobre los cajeros automáticos, explicó: “No todos sabemos usarlos. Además, sólo te dejan sacar $ 3.000, y muchos necesitamos retirar más dinero, por lo menos el haber mínimo de $ 5.661 para pagar impuestos y otros gastos”.

El licenciado Pablo Mutal, de Jubilese.com, coincide con el reclamo de los abuelos: “A los bancos hay que decirles que no subestimen a sus clientes, que los valoren como tales. Ellos son parte importante de la ganancia de los bancos. Tienen que tener la visión y la sensibilidad de, por lo menos, habilitar baños en buen estado, agua mineral y sillas donde sentarse. El tiempo pasa rápido y no deben olvidar que quienes hoy toman decisiones en los bancos, pronto estarán haciendo la cola para cobrar”.

Mutal agrega: “Si un abuelo no está conforme con su banco de cobro puede llamar al *130 o dirigirse a la ANSES para solicitar el cambio. Desde Jubilese.como les decimos que hagan valer sus derechos, ya que merecen ser bien atendidos”.

En la ANSES reconocen el problema y aseguran que están trabajando para mejorar la situación de los abuelos. Al respecto, el Director Ejecutivo de la este organismo, Emilio Basavilbaso, expresó: “La bancarización es un sistema fundamental porque otorga transparencia y seguridad a jubilados y pensionados, además de ahorrarles largas filas en los bancos. Vamos a seguir trabajando para brindar mejores servicios a la ciudadanía”.

Igualmente, reconocen que se trata de un problema generacional y que recién dentro de unos “10 años” los nuevos jubilados podrán adaptarse mejor a estos sistemas. Mientras tanto, el organismo asegura que continúa dando capacitaciones sobre el uso de canales electrónicos para los abuelos en todo el país.

Algo está claro: las soluciones no se ven en el corto plazo. Y ahora, cuando falta poco para fin de año, fecha en la que además se cobra el aguinaldo, los abuelos se preparan resignados para volver a sufrir el eterno problema de las colas.

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