• Lunes, 20 de febrero del 2017 | 03:27hs Envíe su Noticia

Bono o no bono, ¿esa es la cuestión?

Por Sebastián Iasenza (*)

La implementación del bono de fin de año generó en la agenda mediática un debate entre el gobierno nacional y la CGT, que también llegó al ámbito bonaerense. Si bien es importante que un bono de fin de año recupere el castigado poder adquisitivo de los argentinos tras la devaluación y los tarifazos, el trasfondo del tema va más allá y tiene que ver con volver a ponderar los intereses de las empresas y alejar al Estado de intervenciones que equilibren la economía de la sociedad.

Según sostuvo el Ministro de Hacienda, Prat Gay, en la mesa de diálogo no se trató el bono para los trabajadores del Estado, ya que eso dependerá de cada provincia. Mientras que en el caso de los privados, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, aclaró que lo firmado entre empresarios y sindicalistas es “una declaración política” y “no un decreto o una orden judicial”, para dejar en claro que no hay obligatoriedad en el pago del bono extraordinario. Esto indica que nada es seguro para los asalariados, más aun si se tiene en cuenta que lo que no es vinculante ya ha fracasado durante este gobierno, como por ejemplo cuando más de 200 empresarios firmaron simbólicamente en mayo un pedido de no efectuar despidos por 90 días y nunca lo cumplieron.

Pero por ahí no corre la cuestión. El gobierno de Macri es muy estricto con las reglas del neoliberalismo y en ese sentido deja librado al mercado los derrames, por lo que no interviene con los empresarios y menos aún ve al Estado como una herramienta de intervención en la economía.

Por el lado de la provincia de Buenos Aires, Hernán lacunza, Ministro de Economía dijo que la provincia no tiene caja para afrontar el bono, “o nos endeudamos o aumentamos los impuestos” sostuvo. En tanto la Gobernadora Vidal manifestó que no lo tenían pautado en el presupuesto y que “no hay cuero para pagarlo”. La Gobernadora debería saber que las familias bonaerenses tampoco pautaron en su presupuesto tantos aumentos y devaluación.

Pero para comprender más aún que lo que se discute aquí no es solo la decisión política de autorizar o no el bono de fin de año ni la falta de recursos, sino la transferencia de riquezas hacia sectores privilegiados, hay que estacar que el gobierno no tuvo reparos a la hora de quitar retenciones a las mineras y al campo, y desprenderse así de 200 millones de dólares por las mineras y 1691 millones de dólares en el primer semestre con el campo, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA); en tanto, ya proponen no grabar impuestos al juego. Cuando uno mira este tema y compara con otras decisiones, ahí es que el pueblo debe comprender que es una cuestión de concentración de la riqueza y no de falta de recursos.

Los trabajadores estatales y privados, lo despedidos, los estudiantes, los jubilados y todos aquellos que componen el tejido social de la clase trabajadores, se encuentra en situación de peligro ante un gobierno que prioriza al capital por sobre las problemáticas terrenales, y si encima le suma que cuentan con una CGT entreguista y funcional al gobierno, solo le queda levantar una sola bandera que tiene que ver con el cambio de modelo. Luego de 10 meses de gestión las prometidas inversiones aún no llegaron y todas las decisiones tuvieron que ver con darle más privilegios a una minoría dominante. Salga o no el bono, la sociedad deberá afinar la puntería para que la agenda no distorsione el blanco.

(*) Licenciado en Comunicación Social | FPyCS – UNLP

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